Copa Libertadores

Gremio da el primer golpe en la final y Bascuñán termina como protagonista

Gremio dio el primer golpe en la final de la  Copa Libertadores, frente a Lanús. Agónico, desesperado, pero que le reporta una mínima ventaja de cara al partido de vuelta, que se jugará en Buenos Aires. Cícero, quien ingresó en la segunda etapa, aprovechó una jugada de tres toques para batir al arquero Esteban Andrada, en los 84′. Hasta ahí, el equipo bonaerense había planteado un muro defensivo inexpugnable. Fallaron en el último moemnto, pues Cicero se coló entre los centrales para anotar.

El partido fue deslucido, al punto de la monotonía. Gremio buscó insistentemente abrir la cuenta y Lanús, con la misma aplicación, se defendió casi al extremo de ocupar a sus diez jugadores de campo en faenas defensivas. Cuando el dispositivo impuesto por el técnico Jorge Almirón mostró alguna fisura, emergió la figura de Andrada para evitar la caída de su pórtico.

Tampoco fueron muchas las oportunidades que dispuso la ofensiva del equipo brasileño, comandada por el excolocolino Lucas Barrios, quien fue reemplazado, precisamente porque no ofreció opciones para doblegar a la defensa argentina.

Lanús sólo mostró alguna disposición ofensiva en la primera etapa, pero se encontró con la oposición del arquero Marcelo Grohe, quien evitó un par de ocasiones de riesgo.

El duelo fue dirigido por el árbitro chileno Julio Bascuñán, cuyo cometido terminó con polémica, pues Gremio reclamó, con razón, un penal sobre Jael, que el juez desestimó. Antes, le habían reprochado otros errores de conducción.