Everton, Historia

1976: Everton camino al título

Everton con su “chapa” de equipo millonario, desde el comienzo de 1976 casi por obligación lo hacía ser protagonista y candidato al título desde la primera fecha del torneo.

Tras un período de ajustes en sus líneas, disponible para buenas presentaciones durante el verano, abriga la esperanza de que algo importante haga en el torneo nacional. Y no se equivocaban.

Por eso, la ruta que debió seguir el plantel viñamarino para consolidar la obtención del Campeonato, tuvo los partidos inolvidables, donde la experiencia de sus jugadores y la seguridad del banco técnico le permitieron ganar puntos, que la fecha a la fecha solidificaron su liderazgo junto a un enconado cuadro como lo fue Unión Española.

Durante la primera rueda, los oro y el cielo obtuvieron 25 puntos de los 34 en disputa y en la segunda 28 unidades, lo que sumado porcentualmente arrojó la cifra de 82% del puntaje total disputado en el torneo.

El certamen lo emparejó con Unión Española en 53 puntos. Ganó 22 encuentros, empató 9 y perdió 3 Marcó 77 goles y recibió 44.

En el recuerdo están los triunfos ajustados ante Deportes Ovalle y Regional Antofagasta como visitante (ambos por 3-2). Frente a los verdes del Limarí, el debut de Sergio Ahumada no pudo ser más oportuno, ya que marcó el gol del triunfo en la 2ª Fecha de la rueda de revanchas.

Los clásicos porteños ante Santiago Wanderers, si bien fueron reñidos y con las graderías al tope, vio a un Everton terminar invicto sus dos duelos, tanto en Playa Ancha como en Sausalito (1-1 y 3-1).

El empate a tres goles con Deportes Concepción; el triunfo ante Palestino (3-2) y la sufrida igualdad con un gol frente a Green Cross en Temuco en la última fecha del certamen y cuyo resultado a la postre, determinó la definición del título con Unión Española al llegar igualados en puntaje, fueron una prueba de que lo realizado durante el año estaba para hazañas.

En su camino de 34 fechas, solo cosechó tres derrotas. Ante Colo Colo en ambas ruedas. En Santiago por 0 a 2 y en Viña del Mar 2 a 3. Su otra caída fue con Deportes Concepción (2-3) en Sausalito.

Definición y título

La Asociación Central de Fútbol programó el encuentro de la definición para el 25 de noviembre en cancha “neutral” como lo era el estadio Nacional con el arbitraje de Rafael Hormazábal (padre).

Los hinchas viñamarinos se vuelcan con todo a la capital para acompañar al equipo que representan. El Nacional recibió 65 mil 515 asistentes.

Unión Española bajo la conducción de Luis Santibáñez, llega con el cartel, de ser uno de los mejores cuadros de la década y con una seguidilla de títulos a cuesta. Campeón Nacional 1973 y 1975. Subcampeón de Copa Libertadores en 1975.

Everton había regresado de 2ª División en 1974 y al año siguiente era su reencuentro con la División de Honor, solo había sido discreto, pero la madurez de su plantel y su cohesionado volumen de juego, los ponía en igualdad de condiciones frente a los de Santa Laura .

Fuerzas parejas dentro de la cancha. Unión Española más especulativa a la hora de contener. Everton apostando por las individualidades al servicio del equipo. En tiempo reglamentario no se superará, debiendo ir a alargar de 30 minutos, en qué se mantuvo la igualdad (0-0), debiendo ir a un segundo encuentro, el futuro definitivo y que, de mantenerse igualado, el título quedaría en poder de Unión Española por tener mejor diferencia de gol.

Es así que, a 48 horas del primer choque, llegaron nuevamente a enfrentar el sábado 27 de noviembre. Esta vez, cerca de 45 espectadores (44.229), en su mayoría hinchas de Everton, que enfilaron en caravana por la ruta 68 para asistir a un equipo para verlo campeonar.

El pleito, con arbitraje de Gastón Castro, marcó diferencias. Los viñamarinos se zafaron de las marcas hispanas y el trabajo de sus mediocampistas, Humberto López y Mario Salinas, más la voluntariedad de Carlos Cáceres, fueron claves para el armado y el funcionamiento de sus hombres de ofensiva. Jorge Spedaletti, Sergio Ahumada y especialmente José Luis Ceballos, más las constantes de Mario Galindo, terminaron por desarmar el cerco defensivo planteado por los dirigidos de Santibáñez.

Al filo del primer tiempo (44 ‘), el “Negro” Ahumada clavaba la primera estocada en el arco del sector sur del Nacional, defendido por Enrique Enoch. De regreso al complemento, el “Maestrito” Salinas con un tiro libre de su sello, elevaba las cifras (2-0) cuando el cronómetro marcaba los 13 minutos (58 ‘).

Hasta allí, Everton justificaba plenamente el resultado. Ni siquiera el descuento por lanzamiento penal de Luis Miranda (85 ‘), tras la falta cometida por Brunell al “Tano” Novello (Nicolás), provoca la inquietud de los viñamarinos, aún cuando los hispanos adelantan sus líneas en busca de dar vuelta el resultado.

Y cuando la fiesta azul amarilla comenzó a descansar en el principal coliseo del país, el final del vino para la fiesta hinchada oro y cielo. Corría el minuto 90, cuando un pase profundo de Guillermo “Chicomito” Martínez, encuentra receptor en el carrerón endemoniado del cordobés Ceballos, que este finalizó transformándolo en el tercer gol y en el delirio de toda una ciudad que lo miró a su equipo volvía a lo más alto del fútbol nacional.

Everton conquistaba su tercera estrella, tal como lo había logrado en 1950 y en 1952.

 2ª definición

Sábado 27 de noviembre 1976

Estadio Nacional

Público: 44.229 espectadores

Recaudación: 1.151.402 pesos

Árbitro: Gastón Castro

Everton (3): Leopoldo Vallejos; Mario Galindo, Ángel Brunell, Guillermo Azócar, Julio Núñez; Humberto López, Mario Salinas, Carlos Cáceres; Jorge Spedaletti, Sergio Ahumada, José Luis Ceballos (DT Pedro Morales).

Cambios: Guillermo Martínez por C.Cáceres (E)

Unión Española (1): Enrique Enoch; Juan Machuca, Leonel Herrera, Rafael González, Antonio Arias; Mario Soto, Eddio Inostroza, Miguel Ángel Neira; Alejandro Trujillo, Víctor Pizarro, Leonardo Véliz (DT Luis Santibáñez).

Cambios: Nicolás Novello por E.Inostroza, Luis Miranda por A.Trujillo.

Goles: 44 ‘S.Ahumada (E), 58’ M.Salinas (E), 66 ‘L.Miranda, penal (UE), 90’ JL Ceballos (E).

Por Carlos Campos, periodista de Golazo

Fuente fotografía: Revista Estadio