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El bueno, el malo y el feo…

Terminado el Torneo de Transición 2017, la competencia nos dejó mucho paño por cortar, esto sin poner en duda los méritos del campeón Colo-Colo, que con una gran arremetida final justifica su campeonato Nº32, ganando 8 de sus últimos 9 cotejos jugados, aunque sin dar espectáculo a la vista, pero haciendo lo suficiente para superar a su rival de turno, dándole sentido a la frase cliché del fútbol  “vamos partido a partido…”

Varios días tendrán los futboleros y entendidos del deporte rey para analizar a cada equipo del fútbol nacional. Algunos se detendrán a tratar de entender cuál era la idea de juego de Hoyos con la Universidad de Chile, otros expondrán sus teorías con respecto a lo que le costó a Martín Palermo encontrar el rumbo con su Unión Española post partida de Cesar Pinares o cómo influyó el factor Brian Carrasco – Goleador y 3ro máximo asistidor del torneo- con el Audax Italiano e incluso la tremenda gestión de Marcelo Salas a cargo del Deportes Temuco que jugará por primera vez un torneo internacional.

Tres son los equipos de la región que jugaron este Transición 2017 y al más puro estilo western los encasillaré de acuerdo a su actuación en el presente torneo recién pasado.

EL BUENO: Everton: Finalizó el torneo en el 4to lugar y para muchos –me incluyo- es el elenco que mostraba el fútbol más vistoso. Los once de Pablo “Vitamina” Sánchez los podías recitar de memoria salvo alguna eventualidad. Con rendimientos realmente extraordinarios,  llegó con opciones de campeonato hasta antes de jugar su partido por la penúltima fecha y clasificó a un torneo internacional por segunda vez consecutiva, hito histórico en los 108 años del Club. Quizás por la manera de jugar merecía algo más que la Copa Sudamericana.

Si debo armar un podio de rendimientos el Bronce se lo lleva Juan Ezequiel Cuevas, -uno de los dos goleadores del actual plantel del Everton en esta campaña junto a Patricio Rubio con siete dianas. El argentino-mexicano fue jugador más desequilibrante de la ofensiva evertoniana y los viñamarinos esperan verlo por mucho tiempo más en los pastos de Sausalito. La plata es para Iván Ochoa. Este joven volante mexicano se ganó el respeto de ámbito futbolístico por tener como principal cualidad la precisión a la hora entregar la pelota a un compañero y de ser el Barómetro en el mediocampo. Es que en sus pies se definía si Everton mantenía la pelota sin apuros en la salida o era el momento de meter un cambio de ritmo a los de adelante. El Oro para Cristián Suarez, un verdadero patrón en la saga viñamarina. Muchos no se explican cómo la Universidad de Chile lo dejó partir. Recientemente fue condecorado en la oncena ideal del fútbol chileno. No existe jugador en el medio nacional que pueda emular el rendimiento de Suarez, si llega a partir, será una pérdida más que sensible.

Con orgullo su fanaticada podrá observar el sorteo de la Copa Sudamericana el miércoles 20 de Diciembre, donde el Chile 2 tendrá nombre y apellido: Everton de Viña del Mar.

EL MALO: Wanderers: El equipo porteño renovó una buena parte de su plantel para este torneo -inclusive su cuerpo técnico- quienes tenían la complicada misión de sumar unidades para escapar del fantasma de la promoción. En lo personal nunca me desagradó la propuesta futbolística del Nico Córdova, es más, siento que los intérpretes de la idea no estuvieron a la altura de lo que DT quería. En esta crítica quiero blindar a los Esteban Carvajal, Luis Pavéz, Cesar Cortés y Jean Paul Pineda quienes –a criterio personal- fueron” los puntos altos” de una paupérrima campaña en el Transición 2017. Wanderers sumó 6 puntos más que el último de este campeonato (Deportes Iquique), pero un equipo necesitado de puntos no puede darse el lujo de no ganar tan solo un partido como local  en todo el torneo. En el último duelo del Transición 2017, Wanderers ganándole a Palestino evitaba la promoción sin importar lo que ocurriera con Curicó Unido y O’Higgins, pero la propuesta  fue pobre y el esfuerzo futbolístico estéril. Es verdad que jugar con 30 grados es complejo, aunque sean deportistas preparados para el alto rendimiento y que el estado del campo de juego puede influir.

Quizás el desgaste de la Copa Chile le pasó la cuenta al decano, quien no pudo anotar y que tendrá los últimos 180 minutos para “tapar el sol con un dedo” y quedarse en la máxima categoría del Fútbol Chileno. Para que se pueda dar debe ser mejor que el mejor equipo de la Primera B, tan solo superarlos, ya sea por puntos o por la diferencia de gol en caso de igualdad de unidades o por penales, para recién al fin poder pensar en un 2018 compitiendo en Primera División y participando en Copa Libertadores de América. De sus jugadores dependerá que los hinchas porteños pasen una Feliz Navidad…

EL FEO: San Luis: El equipo de Miguel Ramírez tiene una propuesta de fútbol muy “inglesa”. Su estructura se conforma en lo medular por un buen arquero como lo es y fue durante el Transición 2017 Ignacio González. Dos líneas de cuatro y dos delanteros. Pasando tres cuartos de cancha en terreno rival con pelota dominada, sacar un centro pasado hacia el otro lado de la cancha o tratar de ganar esa pelota o la 2da y ver que sale era la característica de su fútbol. Con esto no quiero decir que no exista trabajo, estoy convencido que “Cheíto” es un hombre de fútbol de esos que aman lo que hacen.  Pero a la vista -al menos a la mía- no me llena el paladar pelotero. Es solo una cosa de gustos.  En una sabrosa conversación futbolera nacional, un amigo me dijo “pero un equipo de Ramírez te asegura no pelear el descenso” y tiene razón. A lo que yo le respondí “pero tampoco te pelea arriba”, fin de la conversación.  Junto a su arquero, tiene uno que otro jugador en el plantel que de seguro les permitiría competir por cosas grandes; Gabriel Díaz, Rodrigo González, Felipe Saavedra y el paraguayo Mauro Caballero.

Juan Antonio Muñoz, comentarista y relator de Golazo