Noticias, Opinión

El equipo de toda una Vida…

Por Israel Jeison S.

En cualquier rincón del mundo las historias de fútbol son la pasión del día a día y representan la idiosincrasia del alma más pura de sus habitantes. Se manifiestan hasta llegar a simpatizar, a querer y a amar de una forma casi desenfrenada e incondicional a un equipo de fútbol, que se transforma, en general, en el equipo de toda tu vida.

Un color; una camiseta; un himno; una insignia o una cancha muchas veces influenciado o atraído por los gustos de los padres, los recuerdos de esa primera pelota de aquella navidad o de las interminables historias de barrio de los abuelos. O tal vez algún círculo cercano de esa imborrable niñez del barrio, los que con el tiempo son cargados de imágenes, indumentarias y vivencias.

Domingo a domingo, pegados a un receptor y con los puños apretados escuchando alguna narración desgarradora, esperando impaciente, intranquilo y ansioso, la “G” de Gol en los oídos… que te lleve a esa explosión de júbilo tan deseada. Que te pinte y dibuje en tu mente ese cuadro de la maravillosa jugada que terminó con el grito sagrado y alucinante, que tan ansioso quería sentir en tu inocente mente de niño.

También, ante una transmisión televisiva. Observar en familia; sin siquiera pestañear; pegado, casi hipnotizado, viendo las once camisetas de esos colores que ya forman parte de tu vida… colores que van en busca de esa gloria, a veces tan esquiva. Entre las penas y las alegrías te vas sintiendo inmerso en esta magia maravillosa, adictiva y cautivante, que, a veces, no tiene una explicación racional ni lógica. Comienzas así a vivir, te dejas llevar y te sometes por completo, casi como un cómplice más, de este maravilloso deporte; sin lugar a dudas el más impredecible del mundo.

Esa actividad que te lleva a querer representar, impacientemente, al equipo de toda una vida, en el primer recreo de un lunes cualquiera de aquella escuelita tan amada de ese barrio de infancia. Pero así es como avanzan y avanzan los minutos en un partido de fútbol. Afuera también avanzan y avanzan los minutos de la vida, y a pesar de los años que ya tienes y que cargas sobre tus hombros, surgen como de la nada las fuerzas para que cada domingo que puedas volvas a ese tablón de antaño con la ilusión renovada, intacta, como aquel niño que en su momento fuiste.

Hoy, tomando de la mano al tuyo, el que camina rapidito con sus ojitos brillosos, como augurando una tarde feliz hacia el mismo tablón de ese ayer… para volver a sentir más fuerte que nunca esa sensación de adrenalina inexplicable. La magia de llevarlo a la cancha por primera vez, como aquellas tardes de tu inolvidable pasado. De esa forma casi susurrándole le murmurarás al oído que se grabe en su memoria ese instante feliz, que en un día de invierno de una infancia de domingo de un año cualquiera, junto a tu viejo lindo y querido viste irrumpir rumbo a la cancha a ese equipo desde aquel túnel bendito…

Momentos que se transformarán en algo indescriptible, maravilloso, emocionante lleno de júbilo, de alegría, de pasión y de abrazos. A partir de ahí y sin lugar a dudas se convertirá por siempre en… ” El equipo de toda una Vida”.