El fútbol suele regalar historias que trascienden generaciones, pero pocas veces deja imágenes tan similares como las protagonizadas por Carlos Muñoz y su hija, Catalina. Con años de diferencia, ambos sorprendieron con una definición prácticamente idéntica: una sutil vaselina por sobre la salida del arquero para transformar una jugada en gol, una coincidencia que volvió a poner el apellido Muñoz en el centro de la escena.
Catalina fue la gran figura de la Selección Chilena Sub-17 en la derrota por 4-3 frente a Argentina, al convertir los tres tantos nacionales. Sin embargo, fue su segunda conquista la que despertó inmediatamente las comparaciones. La delantera de Colo-Colo leyó el adelantamiento de la arquera trasandina y resolvió con un toque por arriba que recordó uno de los goles más simbólicos de su padre.
La similitud no pasó inadvertida. Carlos Muñoz abrió su cuenta goleadora en el profesionalismo con una definición de esas características, un recurso técnico que años después volvió a aparecer, esta vez en los pies de Catalina, dejando una postal que une dos generaciones a través del gol.
Más allá de esa coincidencia, ambos comparten un sello dentro del área: la capacidad para definir con calma y personalidad en momentos decisivos. Catalina lo ha demostrado durante todo el proceso de la Roja Sub-17. Primero, siendo una de las figuras del CONMEBOL Sub-17, y ahora reafirmándolo con un nuevo hat trick frente al mismo rival al que ya había convertido en el inicio del ciclo de Vanessa Arauz, cuando debutó con un gol en el triunfo sobre Argentina en Buenos Aires.
Lejos de ser una casualidad, la joven atacante viene escribiendo su propio camino desde pequeña. Su crecimiento la ha llevado a transformarse en una de las principales cartas ofensivas de la Selección Chilena de cara al Mundial Sub-17 de Marruecos 2026, consolidándose por méritos propios como una de las futbolistas con mayor proyección del país.
El apellido Muñoz inevitablemente remite a uno de los goleadores del fútbol chileno, pero Catalina ya comenzó a construir su propia historia. Eso sí, aquella definición por sobre la arquera volvió a unir, en una misma imagen, a padre e hija, demostrando que, cuando el talento se encuentra con el instinto goleador, hay jugadas que parecen repetirse generación tras generación.
Foto. Comunicaciones Selección Chilena




